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Martes 22 de mayo de 2018

Virutex ¿sabes lo que dices?

Virutex sabes lo que dices?

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Martes 19 de junio de 2012

Por Guillermo Grebe, Socio Director de Wicom Consulting 

Ayer me detuve en un mensaje enviado por varios amigos en mi Facebook personal que me impactó. Una pieza de POP en un punto de venta no se veía tan inocente que rezaba:

“Mi marido trapea el piso conmigo y me encanta!”

Firmado Virutex.

Claramente al decir mi marido estamos hablando de una mujer – esposa y no precisamente de un trapero. Hasta ahí es simple y no debiera caber mayor análisis ante un error que ofende profundamente al género y también daña sensiblemente a la marca.

No sé donde están depositadas las confianzas de esta marca ni quien es la agencia que despachó esta pieza, no es el punto hacer una crítica con nombres y apellidos, sino que analizar un momento comunicacional.

Hace ya un larguísimo tiempo veo los mismos tics nerviosos de mis colegas creativos y que me llevan al terreno del "más de lo mismo", del jueguito de palabras, citas de refranes populares, chistes enchulados a lenguaje permitido por los medios, chilenismos con un piiiiip, desnudos con parches en las zonas erógenas etc. Todo ya muy aburrido, fome y torpe pero que indefectiblemente sirve para reflejar la creatividad publicitaria "chilensis", que sigue estando a años luz de la creatividad de los chilenos reales, los de la calle.

Patético, penoso, anacrónico, liviano, burdo, obsoleto, fome, ignorante y mil adjetivos más me surgen cuando me enfrento a la gran mayoría de las campañas publicitarias chilenas de hoy. Por suerte hay buenas excepciones que tienen como único factor común; atreverse, nada más, sin buscar la quinta vuelta, ser simple, espontáneo, gracioso, rápido y pillo en buen chileno, pero respetuoso también.

Ahora bien, este caso es terrible, veamos: Está en un espacio público donde se decide la compra, en una góndola donde preferentemente están las mujeres, la imagen del pendón es la sumisión absoluta de una chica tras su marido. Estos antecedentes, además del mensaje, no hacen nada más que convertir a la marca en algo antipático y detestable para cualquier mujer. Ojo y eso que no alcanzamos a llegar al beneficio de la promo porque antes que eso está un mensaje que resulta denigrante y ofensivo a simple vista.


Es inevitable decir que aquí hay una nula observación de una sociedad más madura en temas de igualdad de género y por tanto más sensible. Inevitable también es recordar que desde hace unos pocos años que la mujer ha puesto temas como la desigualdad de oportunidades y salarios con los hombres, el abandono de responsabilidades frente a los hijos por parte de sus ex maridos, el acoso sexual y el femicidio entre otros tantos, en la mesa de los ciudadanos hasta hacer participes de ellos a muchos miles de hombres incluso.

En Chile, que es un país machista, se ha ido experimentando una nivelación en las percepciones sobre igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Esta inclusión de temas ha sido muy beneficioso para la maduración de un lenguaje del bien común y ha permitido una maduración en las relaciones entre hombres y mujeres, por tanto ha aportado a una mejoría en las relaciones y la igualdad de derechos de géneros.

Hoy son más visibles los liderazgos femeninos en el ámbito cultural político, social, empresarial, laboral y en la vida cotidiana no existen distinciones peyorativas contra el género. Hoy culturalmente decir que sólo las mujeres manejan mal o que el regalo perfecto para el día de la madre es una lavadora resulta impensable y políticamente incorrecto.  No se puede no ver esto y menos pasarlo de largo; ser machista es tremendamente absurdo y refleja una manera de pensar propia del pasado.

Por último, lo más feroz y que involucra a esta marca, que es la gran afectada en todo esto; así como no se deben obviar los progresos socio-culturales que ha experimentado la sociedad chilena, tampoco se puede pasar de largo el inmenso poder de crítica, síntesis y reenvío del malestar ante un mensaje de este calibre a través de las redes sociales o la simple conversación de pasillo (hoy no me hace falta ir al punto de venta y ver el espectáculo en vivo, me basta el comentario y ya lo creo, si viene con la foto en el celular, más todavía).

Aquí la experiencia del repudio es on y off line y contiene el giro de una vuelta de carnero con un boomerang directo a las cabezas de aquellos que la crearon. Cuando digo crearon debo meter en el mismo saco a creativos, agencia y cliente, aquí todos son los firmantes. Lo positivo es que son personas y pueden equivocarse porque errar es humano y ciertamente pueden revertir la situación con mejores mensajes a futuro.

Lamentablemente la marca no es persona y es la que saca peor partido porque más allá de un mal chiste esto es ofensivo y eso señores, no se olvida tan fácilmente.

Lo que necesitan las personas de las marcas hoy es la convergencia en un significado que genere conversaciones, no la imposición de moldes caducos vestidos en chistes de mal gusto.

La cosa es seria esta vez, el chistecito no es anónimo y lamentablemente salió podrido.

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