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Miércoles 21 de noviembre de 2018

Pablo Araneda: “La fotografía publicitaria está en una constante búsqueda de identidad”




Llegó a la fotografía por instinto, como sucede con todos los artistas, ya estando en el colegio Pablo Araneda asegura haber tenido una inquietud por las imágenes y, si bien al terminar su educación secundaria siguió el camino de la ingeniería, la compleja situación política del país lo llevó a emigrar a Brasil gracias a una beca. En ese país estudió comunicación visual y se reencontró con la fotografía: descubrió que tenía talento y que podía vivir de capturar momentos con el lente, también descubrió que podía autofinanciarse. Comenzó realizando registro patrimonial en un país que, como él asegura, respeta mucho la creación. Fue así como Pablo capturó escenas del teatro y del ballet, además de registros antropológicos, entre otros. También descubrió la docencia.

¿Qué es lo más importante en el rubro de la fotografía publicitaria?, ¿cómo ves el mercado de la fotografía publicitaria?

En el rubro de la publicidad lo más importante es que las imágenes logren transmitir lo que el cliente necesita, versus el sello personal que uno le puede dar, porque lo que uno hace es fotografía por encargo, fotografías comerciales. El hecho de ser independiente y estar sometido a las tendencias del mercado o a las eventuales modas de algunos profesionales versus otros, hace que muchas veces sea un poquito ingrato el trabajo. He visto muchos colegas que efectivamente han estado períodos largos con poco trabajo, teniendo todas las condiciones para poder entregar resultados de muy alta calidad. Yo tengo 45 años y hay generaciones de fotógrafos de 40, 30 y 20 años, y en estas tres generaciones los principios y los cánones estéticos, la rigurosidad, el profesionalismo se han ido modificando, y el cambio de plataforma análogo versus digital permitió que, hoy día, todos seamos productores de imágenes, creadores de imágenes. Los profesionales que conforman nuestro mercado deberían tener la suficiente madurez para entender que apostar a encomendar una campaña, sin contar con una experiencia que permita una continuidad en el tiempo, es un riesgo para el cliente y para quién encarga el trabajo.

¿Cuál es tu evaluación de la transición de lo análogo a lo digital en este rubro?

La transición entre lo análogo y lo digital tiene virtudes, pero también tiene defectos. Tal vez uno de los inconvenientes es que permitió que apareciese una cantidad importante de colegas, fotógrafos, intuitivos como yo, sensitivos, aparecidos, profesionales y no tanto, que vieron un nicho en la fotografía publicitaria -que siempre ha estado bañada con un glamour de mucha fama, rapidez en la ganancia, mujeres bonitas, etc.- sin tener el input o la formación en la práctica. Los años de mirar fotografías, de analizar en mesa de luz, de estar pendientes de los puntos de iluminación, de probar durante muchas noches hasta llegar a decir “esta es la foto perfecta, que cumple con lo que el cliente necesita para poder vender su idea o su producto”, dan una experiencia que no todos tienen en este mercado, en el cual creamos imágenes por encargo.

Las ventajas en el cambio de plataforma tienen que ver con el recurso tiempo, con la herramienta disponible para poder generar un resultado más acertado, pulcro y estético, con elementos del imaginario del creador a través de plataformas de software que permiten que todas las fotos sean manipulables y llevables a una realidad distinta. La inmediatez también es una ventaja, el poder acceder a elementos que enriquezcan y contribuyan a mejorar el resultado final.

Como herramienta para los fotógrafos, la  plataforma digital te permite realizar tu propia producción editorial en lo que denominamos papel digital -que es algo que básicamente no existe, sino una abstracción-, pero que finalmente también es un soporte de comunicación de nuestro trabajo y te permite tener pequeñas producciones. Libros que luego podrían efectivamente convertirse en objetos reales…

¿Cuál es tu visión del mercado?

En este trabajo, el cliente –al haber un pago de por medio- entiende como suyas esas fotografías por siempre, y yo estoy parcialmente de acuerdo con eso porque cuando tú tienes una modelo dentro de una imagen pagas el derecho de imagen por ella. Sin embargo, la reproducción de esa obra con fines comerciales no tiene derechos adicionales para el fotógrafo. En otros países no ocurre así, cuando un director firma un comercial acota súper bien que su trabajo es por una campaña y un determinado período de tiempo, y si el cliente quiere volver a utilizarla, le tiene que pagar  derechos al director.  En la fotografía en Chile no es así. Nuestro mercado es pequeño pero con muchos actores y profesionalizarlo implica ser respetuoso con un montón de variables: la experiencia, el profesionalismo, la estética, el equipo y los recursos involucrados, la difusión, etc.

El mercado es tan dinámico que tenemos poco tiempo para  producir nuestras fotografías, Básicamente lo usamos para generar nuevos clientes y no subutilizar los espacios de tiempo que quedan vacíos. Esto hace que muchas veces los proyectos personales se vayan postergando.

¿Qué opinas del fenómeno de la ilustración y su utilización en campañas gráficas?

Hoy día en el mercado hay una tendencia que se está utilizando o tal vez sobre utilizando que tiene que ver con el talento del personaje que, o era un dibujante, aerografista, caricaturista o ilustrador, o que aprendió desde la pantalla y mouse a crear imágenes virtuales y que, en algún minuto, también utilizando los recursos tecnológicos disponibles –creados por fabricantes que venden muchas licencias- ha permitido que se puedan desarrollar imágenes tremendamente oníricas, tal vez recargadas, manieristas, etc. Yo soy de la creencia que menos es mejor: mientras más simple, más directo, y hoy hay actores del mercado que con una buena cámara fotográfica son capaces de reproducir o de crear imágenes complejas en un trabajo laborioso, ayudados por la tecnología disponible. Es otro camino, que tiene validez si la agencia que lo encomendó y el cliente que aceptó el presupuesto por eso están de acuerdo; personalmente creo que hoy día la fotografía, para algunos actores del mercado, es más un medio que un fin, perdiéndose la esencia de lo que significa ser un creador de imagen, porque para mí la fotografía es un fin: es el resultado de un trabajo profesional de muchas personas involucradas.

En términos de lo disponible hoy en el mercado desde el punto de vista tecnológico, a la gente le da lo mismo si la foto fue tomada con una cámara point & shot o con una profesional. Al mercado no le interesa la forma de captura o el recurso de óptica, mecánica o tecnología que involucra el proceso fotográfico. Está visión para mí no es la más correcta porque debería valorarse cuando alguien invierte muchos recursos en tener  la formación, la experiencia y el equipamiento adecuado para lograr el estándar profesional, y a muchas veces no se hace. Uno lucha por tener estándares, con procesos sistemáticos para poder lograr buenos resultados. La Salamandra es una productora donde tres fotógrafos participamos de un proyecto –cada uno con su mirada distinta- y los tres estamos siempre en una constante lucha de búsqueda de caminos para tener un mejor resultado, por reflejar nuestra experiencia en el rubro y por la calidad de trabajo, etc. No siempre es fácil porque el mercado no nos conoce, o porque existen los egos, las tendencias, las  modas efímeras, etc. Hoy día el mercado tiene más de 30 agencias importantes que están afiliadas bajo el signo Achap, y nosotros somos proveedores oficiales de Achap.

¿Para dónde crees que va el mercado de la fotografía publicitaria?

Creo que el mercado de la fotografía publicitaria está en constante búsqueda de identidad y esa identidad hoy día no está clara. No existen fotografías que sean de un estilo A o un estilo B, sino fotografías muy retocadas, intervenidas, sobreexpuestas o desenfocadas y poco prolijas, pero no hay una imagen reconocible, no hay estilos en la fotografía comercial de publicidad. Una foto de un sándwich, de una ambientación, de modelos comunes o glamorosos, hecha por el fotógrafo A, B o C puede quedar igual de bien pero no genera un estilo determinado. No creo que en la fotografía publicitaria podamos definir una identidad, hay fotógrafos en Chile que tienen una identidad cuando sus fotografías no son comerciales, pero en la fotografía publicitaria la búsqueda está orientada a obtener buenos resultados, con mucha calidad y con una propuesta económica sustentable, es decir, a valores ajustados a mercado que impliquen una acotada adecuación entre los costos y las utilidades involucradas por todos los participantes. No puede ser que el cliente reclame porque la foto le sale 300 lucas, si invierte 50 millones en medios… pero esa foto tampoco debería costar 5 millones. Es necesario que exista una forma de tarificación del valor tal como hoy lo puede hacer un profesional de otra disciplina.

Puedes contactarte con Pablo a través de su sitio web, o de su mail pabloaraneda@gmail.com

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