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Sábado 26 de mayo de 2018

Milano Design Week 2013, primera parte

Milano Design Week 2013, primera parte

Por Felipe Iglesias, Art & Design Director The Soda Studio

Ha finalizado un nuevo capítulo en la historia de la Milano Design Week, evento que reúne en la capital Italiana del Diseño y la Moda a miles de exponentes de todo el mundo y cuyo eje central es la innovación y la creatividad. Como ha sido la tónica desde 1961, junto a la primavera la ciudad florece en una nueva versión del Salone Internazionale del Mobile que reúne a lo más granado del diseño internacional en un predio de más de 345.000 m² emplazado en la “Fiera de Milano”, Rho. Es allí que a través de 8 galpones gigantes diseñados por Massimiliano Fuksas y en operaciones desde 2005 que las empresas más destacadas del diseño mundial exponen sus novedades en un entorno multicultural, donde obviamente prima la creatividad italiana. Contemporáneamente al Salone, el Fuorisalone se toma la ciudad dándole al evento un carácter ciudadano. Nacido a principio de los 80's como una respuesta independiente al evento “formal”, el Fuorisalone se desarrolla exitosamente a lo largo de toda la ciudad, siendo Tortona, Brera y Lambrate los barrios que concentran mayor actividad y se diferencian uno del otro en relación a sus exponentes, dando una nueva perspectiva al evento principal centrado en mobiliario, llevándolo al campo de la experimentación, el arte, la innovación y la sostenibilidad.

Pero vamos por parte.

El Salone

Este año el Salone del Mobile estuvo raro. Si, raro, no lo podría describir de otro modo. Al parecer la crisis europea no sólo ha afectado el desempeño de la economía, sino la creatividad de las empresas. Si bien es conocido el hecho que el Salone es un evento principalmente comercial: es decir, focalizado a la generación de business-to-business y donde empresarios de todo el mundo tienen una oportunidad única de ver y concretar negocios directamente con los proveedores, siempre había pequeños despuntes de exuberancia que lo convertían en un espectáculo para ver. Esto, a pesar de la numerosa cantidad de visitantes que agolparon día a día sus interminables bloques. Allí estaban las sempiternas Kartell, Alessi y Magis mostrando lo mismo de siempre, cobijandose bajo el alero de los design stars como Stark o Novembre que parecieran dar solo palos de ciegos con sus últimos proyectos (si es que los podemos denominar así) y los clásicos de Castiglioni, Colombo o Zanuso, que nos ponen melancólicos del diseño italiano de antaño. Kartell en particular hizo gala de un mal gusto transversal con una puesta en escena que evocaba la Galería Vittorio Emanuelle II de Milán de modo burdo, pareciendo salir de algún video pop de los años 90's, situación que se repitió con una pobrísima reseña en Triennale, pero de aquello hablaremos más adelante. De las empresas italianas me quedaría con Zanotta y su muy depurado y reducido espacio expositivo que habla de su ya archiconocido gusto y refinamiento, Pedrali y su inteligente uso del color, espejos y el blanco que hacía lucir su stand interminable, muy coherente con sus muebles destinados a espacios masivos y públicos, Moroso y sus muebles de ultra design expuestos en un espacio muy diseñado (a veces demasiado) y Molteni & C que si bien no nos entregaba ninguna novedad creativa, si hacía gala de mucha coherencia corporativa, creando un espacio que permitía albergar muchos visitantes pero que aún así resultaba cómodo y tranquilo, cosa difícil durante el Salone. Pero de creatividad, la bella Italia esta vez pasó. pedreli Sin embargo, este agotamiento creativo fue impermeable para empresas como Vitra. La suizo-alemana demostró una vez más porque siguen liderando el mercado del diseño con su continuo trabajo de comunicación que devela un gusto por las cosas bien hechas. Es así que extendiendo su ya notable labor en sus museos institucionales y publicaciones, su stand fue el centro de atractivo, opacando a su “competencia” inmediata, tomando gran provecho de sus metros cuadrados, dando dignidad a sus clásicos (como la “Lounge Chair” de Charles & Ray Eames) y haciendo convivir las nuevas propuestas de jóvenes diseñadores a través de módulos diferenciados por cromatismo y forma que convivían de forma armónica en el espacio expositivo. vitra Lo mismo con los belgas de Extremis que si bien no se caracterizaron por presentar los diseños más creativos, si lo hicieron con un amistoso concepto de club de yates que habla perfectamente de su vocación por la resistencia de los productos a condiciones extremas, además de su gran trabajo de comunicación visual. Con mayor innovación en la forma de sus productos, seguramente será una de las empresas que dará que hablar en los próximos años. extremis Francia desde el año pasado que está haciendo un gran énfasis por ganarse un puesto en la esfera internacional del diseño con voz propia. Ello se refleja en su gran presencia a lo largo de la Milano Design Week. Sin ir más lejos, Phillipe Stark, Jean Marie Massaud y Jean Nouvel (con stand-homenaje propio), destacados arquitectos y diseñadores de amplio reconocimiento provienen de ahí. Sin embargo, la propuesta francesa sigue dejando que desear: buenas ideas pero acabados dudosos, formas que no cierran del todo, aburrida elección cromática o paso súbito al kitsch nos hace pensar si quieren realmente ser un actor gravitante de la industria o simplemente hacer acto de presencia. Habrá que esperar. jmm

Euroluce

Si bien parte del Salone del Mobile, Euroluce es un evento independiente y con una lógica propia. Es parte de los eventos especializados que cada año cambian dentro del Salone, destacando, como dice su nombre, el trabajo de empresas europeas. Aquí empresas italianas consolidadas como Artemide mostraron con gran talento de qué están hechas y que cosas tienen por ofrecer. Otras más nuevas como Tuscan sorprendieron con la inclusión de terracota como material componente de sus creaciones, que le otorgan un carácter único e íntimo. tuscan La nota aparte la puso España, con una oferta interesantísima de lámparas y soluciones de iluminación que muestra la cara opuesta de la crisis: tiempo para proyectar. Se destaca el trabajo de José Martínez-Medina en la creación de formas orgánicas y minimalistas que dan gran carácter al ambiente. En la segunda parte, hablaremos del Fuorisalone, el espacio más creativo e intenso de la Milano Design Week. No se lo pierdan!

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