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Lunes 19 de febrero de 2018

La derrota fue ganar

La derrota fue ganar

Por
Nicolás Landauro Constanzo
Viernes 3 de noviembre de 2017

“Es oro, y se celebra”, leí por ahí cuando un buen conocido celebraba su Effie 2017 y siendo bien honesto, me alegra mucho que esté contento y motivado con los exitosos resultados que ha conseguido hasta ahora, pues se lo merece, es un talento joven que admiro.

Pero la verdad es que después de escribirle un “buena weón, felicitaciones…” para saludarlo, quedé con una sensación muy extraña. Ahora que lo pienso bien, quizás me hubiese encantando leer otra cosa respecto a su triunfo, quizás algo como “fue un buen trabajo, y se celebra”. Acompañado del nombre del cliente que lo hizo ganar porque le aceptó esa loca idea, los nombres de los integrantes de su equipo de trabajo, y bueno, detalles varios que lo llenarían más de honor.

No es que quite méritos a un galardón, en lo absoluto. Soy el primero en aplaudir, abrazar y felicitar. Pero cuando lo hago, es por el trabajo mismo, no por el premio como tal. ¿Se entiende? Veo gente celebrando oro, plata, plástico, corcho o lo que sea, pero también veo ausencia de valoración por el objetivo final, un buen trabajo (idealmente en equipo) y un cliente satisfecho. ¿Qué celebramos hoy? ¿Un material sólido que debemos limpiarlo semanalmente para que brille como los ojos de un niño enamorado? O ¿celebramos que hicimos lo que nos correspondía realmente, un excelente trabajo?.

“Carajo”, la banda argentina nos regala la siguiente canción llamada “Ironía”. Y dice lo siguiente:

“Un amor se convirtió, en la cárcel ideal,

es irónico pensar, que eso sea verdad.

El triunfo fue perder, la derrota fue ganar,

conseguir lo que buscás, puede ser lo peor…”

Segundos antes grita: “La soberbia abofeteó, la cara de la humildad…”

Sé que el oro brilla, pero que no dañe nuestra cornea, es un brillo peligroso y que nos podría hacer perder el foco o el rumbo de lo que en realidad debemos hacer, un buen trabajo. Pero seré justo. También leí: “En Promoplan Chile, estamos felices, ganamos Effie de bronce con la campaña “Copa Confederaciones” para nuestro cliente Canal13. Un buen trabajo creativo, codo a codo con el cliente que generó grandes resultados en sintonía. Felicitaciones a todos”, escrito por Alexis Rojas, Redactor Creativo. Y en otro lado: “¡Felicitaciones a nuestros clientes Paris, CCU y Pepsico, Gasco y al equipo de BBDO por los Effies ganados!” por Agathe Porte.

Y eso es a lo que me refiero. Me sorprende que exista tanta diferencia en la celebración del mismo premio. Son opiniones distintas, sí, lo entiendo. ¿Pero por qué tanta diferencia? No digo que uno sea mejor que el otro, pero insisto ¿por qué tanta diferencia? ¿De qué depende? ¿Hambre de ser el mejor? No sé, yo quiero ser el mejor, pero con ayuda de mi equipo de trabajo, solo no puedo, no podría, necesito de ellos, de mi familia. Y por lo mismo creo que depende mucho más de quien nos rodea también y cómo éste influye en nuestro desarrollo como profesionales.

Me gusta que la gente triunfe y que celebre como quiera ¿quién soy yo para criticar? Y quizás estoy muy equivocado con mi forma de ver las cosas, pero vengo de una familia y una formación académica donde me enseñaron que todo lo que haga será (para bien o para mal) visto por mucha gente. Y muchos de ellos con admiración, personas que te valoran por cómo eres, no por lo que haces. Por lo mismo, cada uno de nosotros cumple un rol en la vida del que viene subiendo las escaleras.

Yo creo en la soberbia, pero esa soberbia bien controlada, esa que desaparece cuando debes agradecer, pedir permiso, disculpas o enseñar. Creo en la soberbia, pero en esa que desaparece cuando ganas y derrumbaste el sueño de triunfo de otro que se esforzó igual que tú. Creo en el honor de no celebrar un triunfo frente al derrotado. Creo en la soberbia de subirse con el celular grabando al escenario a recibir premios para después compartirlo en redes sociales, pero amo esa soberbia que te dice “tranquilo, guarda el video, es un triunfo personal, no es necesario alardear…”. “La lluvia le da vida a la tierra, pero no alardea de que lo hace”, algo así leí una vez. El que se sepa la frase bien, que me corrija por favor, necesito aprender más.

Creo en la soberbia, pero en esa que desaparece cuando tienes que pedir un consejo a tu equipo de trabajo, al practicante, al alumno, al que se supone que sabe menos que uno. No sé quién inventó eso, seguramente alguien que no maneja su soberbia. Dicen que “la soberbia es el vicio de los ignorantes”. Hablando de soberbia, si en los Effie premiaran la categoría “selección de equipo de trabajo” de seguro yo tendría una vitrina más grande que la de Ronaldinho


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