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Domingo 18 de noviembre de 2018

El paradigma de la T torcida

Por
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Domingo 18 de julio de 2010



En el artículo escrito el 2004 titulado "El paradigma de la T grande", el autor Alejandro Ruelas-Gossi plantea los conceptos de t chica y T grande como dos formas de innovación posibles para las empresas. La primera se refiere a la innovación que transforma un producto/tecnología y la segunda corresponde a la innovación que Transforma un modelo de negocio. El autor desarrolla estos conceptos en base a su experiencia con diversas empresas y plantea que existen dificultades y desventajas en el desarrollo tecnológico de economías latinoamericanas que no les otorgan una posición favorable para innovación de t chica. Es precisamente esto lo que ubica a la innovación de T grande como una oportunidad enorme que tenemos en la región para innovar y catapultar a una empresa a "ligas globales".

Luego de leer este artículo, seis años después de su publicación, surge inmediatamente la sensación de vigencia de estos conceptos, y aunque es estimulante pensar en las oportunidades que seguimos teniendo hoy en Latinoamérica, es también frustrante este análisis respecto a cuanto ha aprovechado Chile estas oportunidades. Basado en esta reflexión, y en referencia directa al artículo de Ruelas, el siguiente artículo pretende establecer una mirada actualizada y local sobre estos conceptos.

¿Es Chile un País Innovador? ¿Es Chile un país de T grande y/o t chica?


Respecto a la primera pregunta existen posiciones diversas. Los más conformistas, o tal vez quienes tengan intereses comprometidos, destacarán avances importantes de nuestro país en este aspecto argumentando incluso ciertas ventajas sobre otros países de la región. Y por otro lado los menos conformistas reconocerán que estamos muy lejos de identificarnos como un país innovador, y serán muy críticos de las oportunidades no aprovechadas y de las dificultades que entorpecen el avance en este ámbito. Aunque exista esta diversidad, este artículo no pretende responder esta primera pregunta, sin embargo permite establecer claramente su posición crítica.

La segunda pregunta permite abordar directamente una reflexión atendible y que define la idea central de este artículo; hoy en Chile, más que t chica o T grande, existe una "T torcida". Aunque nuestro país tiene algunos casos destacables y exitosos de innovación, la generalidad se aleja bastante de la oportunidad que define Ruelas de innovación de T grande, y se acerca más a un paradigma de innovación de transformaciones desviadas, chuecas. Torcidas.
Aunque nuestro país tiene algunos casos destacables y exitosos de innovación, la generalidad se aleja bastante de la oportunidad que define Ruelas de innovación de T grande, y se acerca más a un paradigma de innovación de transformaciones desviadas, chuecas. Torcidas.

Esta T torcida nos mantiene lejos del éxito en estas "ligas globales", y se explica en parte, en que la innovación se sustenta en una cultura, por esto el análisis de los aspectos culturales que nos afectan nos permiten encontrar el camino para enderezar la T torcida, o dicho de otro modo, enderezar el camino de innovación de nuestro país.

En base a la observación del comportamiento de importantes empresas del país de diversas industrias y sus ejecutivos, dejando fuera de este artículo y de toda argumentación el rol del gobierno en la generación de estímulos respecto al desarrollo de innovación en Chile, y concertándose en el rol de la cultura en la creación de innovación, se postulan cuatro barreras culturales fundamentales que existen en nuestro país y que al ser derribadas podrían efectivamente corregir nuestra posición T.

1- La "Cultura del Copy-Paste"; Es probablemente el paradigma cultural más determinante de la T torcida en nuestro país. El desarrollo de gran parte de las empresas chilenas ha estado marcado por las muchas veces llamadas "innovaciones" que no son más que el resultado del proceso de; salir, mirar, copiar y traer. Teorías como la "copia inteligente", argumentos como "para qué vamos a inventar la pólvora nuevamente", y el "benchmark" mal entendido, son el sustento de esta inercia hoy transformada ya en el cáncer de la innovación chilena, ramificado en las cabezas de muchos líderes y ejecutivos empresariales que buscan la eficiencia y no la creación de valor único, y que buscan el éxito local en base a una copia inteligente que termina cerrando toda posibilidad de crear espacios de innovación competitivos que puedan agregar valor en la escena mundial. Esta cultura del copy-paste no nos deja entrenar nuestras capacidades y menos generar y perfeccionar métodos que nos permitan innovar y lograr enderezar la T. Ejemplos hay muchos, como el exitoso caso de Líder en Chile que surge de copiar el modelo Walmart lo que le permite a sus dueños pavimentar una venta espectacular, pero que en ningún caso da la posibilidad de que Chile tenga una marca con una propuesta de valor exportable.

¿Cuál ha sido el fruto de la implementación de I+D (como área, como ámbito, o como cada empresa defina su incorporación a su propia estructura) en las empresas chilenas? ¿Cómo está Chile respecto al mundo tomando en cuenta no solo el éxito económico, sino también variables como la generación de patentes?

Seguimos copiando modelos de negocio, productos, posicionamientos y marcas porque estamos dominados por una cultura funcionalista, que usa la seguridad de lo ya probado y por tanto ejecuta pero no crea.
Seguimos copiando modelos de negocio, productos, posicionamientos y marcas porque estamos dominados por una cultura funcionalista, que usa la seguridad de lo ya probado y por tanto ejecuta pero no crea.

2- No Competencia; La segunda barrera afecta a algunas industrias más que a otras, pero es sin duda un rasgo cultural de las empresas de nuestro país. En Chile hay un bajísimo nivel de competencia real y esto afecta directamente la voluntad de innovar de todas aquellas empresas que se sienten cómodas en una dinámica competitiva pasiva. Muchas industrias del país tienen un actor altamente dominante (casi monopolio) o en otros casos dos a tres actores que, más que competir creando, compiten imitando o intentando ser mejor en el mismo tipo de oferta. Esta dinámica afecta las capacidades competitivas de las empresas y no les permite desarrollar habilidades que estimulen la innovación y la búsqueda y conquista de nuevos mercados. Mientras en el mundo compiten en serio y en nuestro país no, la distancia de habilidades competitivas inevitablemente va a seguir creciendo.

3- Propósito; La tercera barrera está alojada en el corazón de cada empresa, específicamente en la Estrategia. Muchas empresas chilenas tienen claridad de su visión y misión, sin embargo no tienen claridad de su propósito. Esto afecta la comprensión de su rol en la sociedad y entorno, y afecta también la voluntad de la empresa. Saber por qué se levanta cada trabajador todos los días, y tener claro cuál es la razón detrás de lo qué hace y de cómo lo hace, es fundamental para lograr el éxito.

Una estrategia sin un "por qué", si bien permite a la empresa ser poseedora de objetivos, prácticas y procesos, a la vez la despoja de su propia cultura, y la deja sin alma, sin creencias, con una no-cultura.

Es tarea de los ejecutivos de las empresas instalar el debate interno del "por qué" y lograr definir el propósito que los une y moviliza.
Una estrategia sin un "por qué", si bien permite a la empresa ser poseedora de objetivos, prácticas y procesos, a la vez la despoja de su propia cultura, y la deja sin alma, sin creencias, con una no-cultura.

4- Miedo e Indecisión; La cuarta barrera tiene que ver con rasgos culturales de los chilenos. Carlos Catalán define al chileno de hoy como un individuo en tención, y esto en las empresas se traduce en indecisión. Las contradicciones y aspectos polarizados que viven dentro de cada persona, provocadas por la dualidad de estar en plena transición entre estos polos opuestos como; conservador – liberal, moderno – tradicional, lo masculino - lo femenino, etc; y al sumar la tención provocada también por la evolución del entendimiento de roles de cada persona hoy; terminan afectando las convicciones y decisiones de los chilenos.

Otro rasgo que se observa en nuestro país es el miedo al fracaso por la sanción social que lo sucede.

El miedo al fracaso en una cultura exitista y funcionalista, desecha el ensayo y error, que es la base de la creatividad e innovación.

Aunque Chile es un país que tiene todas las condiciones para innovación de T grande, antes de emprender este camino debemos enderezar nuestra T. Las principales barreras no son ni tecnológicas, ni económicas, ni de conocimiento; son culturales y habitan en nuestra sociedad, por tanto en nuestras empresas. La superación de estas es el primer objetivo que debe lograr todo innovador, reemplazando el copy-paste por una cultura creativa; definiendo el "por qué" de la empresa que clarifique su propósito y establezca el alma de su cultura interna; compitiendo activamente en su mercado actual y potencial, y transformando la indecisión y el miedo en afinidad al riesgo y la provocación.

Diego Perry
Director de Grupo de Cuentas, LowePorta
Director General, Credo
Profesor, Universidad del Pacífico

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