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Miércoles 19 de diciembre de 2018

El fútbol y la publicidad

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Miércoles 9 de mayo de 2012

Por Anónimo  Suenan Los Piojos, “Verano del '92”, una inspiración un poco cliché para una columna que quiero escribir hace rato, pero necesaria desde el punto de vista temático. Primero, quiero decirles que si estás leyendo esta columna y no te gusta o no conoces bien de fútbol, de seguro la encontrarás absurda y aburrida, es por eso que son libres de abstenerse al martirio. Bien, ahora a los hinchas del fútbol les pregunto ¿han escuchado la clásica comparación entre el fútbol y la publicidad? En algún asado, cuando el dire creativo está echo p*co, o viendo algún partido en la agencia, cuando son las 21:00 y no alcanzaste a ir al estadio… “Puuuuuuuuuta que se parecen el fútbol y la publicidad hueón”, por ejemplo, “la eterna promesa" ese cabrito que en la universidad se ganó un par de festivalitos, lo contrataron antes que terminara la práctica y se transformó en el regalón del gerente porque le ve “futuro”.  Bueno, ese chico en el futbol es el clásico jugador que debutó a los 17 y se mandó un par de pepas, le regalaron una caluga en el LUN y algún que otro pendejo se habrá comprado la camiseta con su nombre. Pero nunca se mandó un gol en un clásico, no llegó a la selección y el equipo más internacional en el que sonó fue el Iberia… el “eterna promesa”, el que si a los 28 no ha ganado nada, “ya fue”. También la posición en la que juegas en la “agencia”, se transforma a tu lugar en la cancha. Si eres un ejecutivo de cuentas aperrado, que defiende a lo Gary, te ganaste la 6. Si eres el que le gusta aportar en el penseque, eres un lateral que llega a línea de fondo y saca el centro. Si eres el redactor que pimponeando da el pase gol, te ganaste la 10. Si eres el groso que siempre baja la gráfica eres el 9, o también, si eres ese que es parte de todos los equipos, el que está en la banca, el que entra y hace un autogol, o lo expulsan o fractura a alguien, en ese caso eres el ejecutivo que reenvía mails y ya está. Los premios que ganes son tus trofeos; si ganas un Fiap, te anotaste con una copa américa, si te ganaste un Cannes, el Mundial. ¿Un Achap? La Copa Chile. ¿Un Young Creatives? Jugador del año. ¿Un Clio? Unas Olimpiadas. Tus jefes son los DT’s, los gerentes, los dueños del equipo y nunca falta el estrellita, el que anda tirando en los lobby’s, embajador de murano, y auspiciado por Dolce & Gabanna . Bueno, todo esto lo digo para llegar a mi desahogo. Sé que más de alguno se ha sentido como un buen jugador de fútbol en un equipo de mierda, en donde el dueño sólo se preocupa de ganar plata, tu DT de que no lo echen y a ti sólo te gustaría jugar bien. Bueno, resulta que hace un par de años, era yo el “eterna promesa”, me la había jugado desde pendejo y ya algunos equipos importantes cachaban de mi juego, me metí un par de goles bonitos y me gané la oportunidad de llegar a un equipo grande, siendo sincero, al que quería llegar desde que empecé a jugar. De la capital, con plata, que todos los años juega en torneos internacionales, de sueldos grandes y estabilidad. Pero nunca me di cuenta de que estaba llegando al Colo Colo y yo rindo mejor en un equipo como la U, preocupada más del juego bonito que del resultado, con un DT como Sampaoli (ojo que no soy chuncho, pero hay que ser sincero), que se preocupa de sacar lo mejor de ti, de motivarte, que juegues bonito y salgas mejor de lo que entraste, resulta que mi DT vendría siendo como el Fantasma  Figueroa, o Diego Cagna, alguien que sabe mucho, pero que se lo come la mecánica que tiene, ha quedado demostrado en sin fin de jugadores, que la intimidación sólo lleva a la rebelión. Anoten eso jefes. Ya llevo un par de años en este equipo y en mi espalda no dice mi nombre, dice “eterna promesa”. No he podido rendir como he querido. Ahora entiendo al Mágico Gonzales, al Guille Marino, a Claudio Biehler o a Sergio Gioinno cuando llegó a la Católica, buenos jugadores que llegaron con el cartel de “refuerzo”, pero que dieron jugo, que se mandaron un par de golcitos contra Cobresal y Huachipato, pero que en el clásico ni fueron citados, a los que el gerente quiere cortar porque no justifica su sueldo y la hinchada ya no corea su nombre. Buenos jugadores quienes por un DT ratón, por un gerente cagado, una defensa como las pelotas, o un club penca, no han rendido en un equipo desmotivado, en donde pedirle a jugador que lo salve es pedir tonteras, ni Messi puede salvar a su selección. Me acuerdo de Zamorano, cuando le dijeron que iba a ser el 5to extranjero y terminó campeón con el estadio llevándolo al sitial de ídolo. Una motivación para seguir entrenando duro en el día a día y romperla cuando me toque jugar, tal como lo he hecho siempre, pero lamentablemente hay DT’s que no van a cambiar nunca, es como ir a decirle a Mou que sea simpático. Por eso cuando llegue el mercado de pases, voy a armar una carpeta con mis mejores goles y saldré a buscar el estilo de juego que más me gusta. Me quiero cambiar de equipo, quiero volver a jugar el fútbol bonito, para el que soy bueno. Quiero a Bielsa de DT. En este club, simplemente ya cagué.

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