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Miércoles 23 de mayo de 2018

Cómo el Terremoto cambió la forma en que se consume información

La catástrofe vivida la madrugada del sábado traerá sin duda miles de reflexiones posteriores. Todos los sectores querrán analizar el actuar del Gobierno, los efectos en la economía, los planes de reconstrucción, la coordinación de la ONEMI y los desafíos para el nuevo equipo que ocupará la Moneda. Cuentos, recuentos y proyecciones llenarán páginas, blogs y espacios en medios por un buen tiempo, mientras el país hace grandes esfuerzos por volver a levantarse. No obstante, creo que hay un tema que de todas maneras liderará el análisis por su transversalidad y protagonismo dentro de la contingencia: la labor que los medios de prensa y las redes sociales han estado cumpliendo en el desarrollo de esta crisis.

Si tuviéramos que definir en pocas palabras el proceso informativo del horror que vivimos los chilenos el pasado 27 de Febrero, podemos hablar de instantaneidad y coraje, pero por sobretodo, convergencia y multilateralidad. Así es, después del gran apagón, donde las líneas telefónicas colapsaban, la electricidad se tradujo a velas y las radioemisoras no lograban llegar a los hogares, el país retrocedía a siglos pasados. Pero a pesar de la sensación de aislamiento, el mundo ya estaba enterado de nuestro drama. Alguien lo Twitteó con dificultad en medio del sismo, uno que otro lo chateó y, quien sabe, un tercero y un cuarto alcanzó a ponerlo en su muro de Facebook. Un mensaje de texto desafiando el colapso de los celulares llegaba a un familiar; y un poderoso iPhone permitía conectarse a la red para avisar que todo estaba bien –para algunos-.

Y así, en pocos segundos, el mundo se enteraba viralmente que un Terremoto de 8.8 grados había tenido lugar en Chile. Al primer pálpito después del apagón, el país comenzó en pocas horas a vivir un tsunami de información multilateral.


Emergenciachile.Info uno de los principales portales que recuperó lo que estaba pasando ciudad por ciudad, recibiendo comentarios, y fotografías de la gente.

Y de ahí vino el apostamiento de todos los medios, en todos los soportes para intentar investigar e informar. Los más tradicionales mandaron a sus corresponsales, transmitiendo en directo y desde sus estudios minuto a minuto. Al mismo tiempo, consorcios radiales se unían para hacer efectivas transmisiones en conjunto. Los principales rostros de la TV se cuadraron con programas especiales, de servicio y de información. Pero más allá de lo tradicional, de lo cual cabe destacar el profesionalismo, apuntado por algunos de un poco sensacionalista; la importancia que Internet y las redes sociales tuvieron en el desarrollo del proceso informativo fue más allá de lo esperado. El acople de los mismos usuarios de la red, que se sumaron a la entrega de noticias para surtir a los medios tradicionales, marcará un antes y un después en la historia del periodismo. La convergencia entre contenido generado por los usuarios que de gran utilidad fue para los medios, vino a legitimar la multilateralidad que las comunicaciones viven en esta era.

La prensa y las principales instituciones relacionadas se apoyaban en un efectivo buscador de personas que a las 8 de la mañana del mismo sábado Google había puesto a disposición de nuestro país, para que los mismos usuarios construyeran una valiosa base de datos para los servicios de Gobierno. Locutores radiales y conductores de TV pedían por twitter a sus seguidores que les fueran informando del estado de situación para replicar en vivo sobre cada testimonio; el portal Terra recibía el record de videos caseros con registros de los momentos del sismo, material que no pocos canales se apuraron en utilizar para plasmar la experiencia de muchos; Youtube sería el canal oficial en que muchas estaciones televisivas se apoyarían para ampliar sus contenidos. La multiplicidad de blogs, verticales y horizontales variaron sus líneas editoriales para abocarse a informar, interpretar y servir a la contingencia.

Canales, radios, diarios y portales se olvidaron del rating y de los clicks para ponerse a disposición de los damnificados. La ciudadanía toda se integró al proceso informativo gracias a las múltiples plataformas que afortunadamente nos ofrece internet y las redes sociales. Un trabajo colaborativo que demostraba que un país completo en catástrofe era capaz de unirse para levantarse lo más rápido posible, compartiendo y contribuyendo concertadamente la horrible experiencia y sus consecuencias.

Este 27 de febrero, como lo habrán dicho muchas autoridades, Chile retrocedió muchos años en los grandes avances que habíamos logrado, en infraestructura y superación de pobreza. Pero es justo decir, que avanzamos siglos en la manera que en adelante se presentarán las comunicaciones y los servicios informativos, apoyados en plataformas tecnológicas que hoy han quedado legitimadas incluso, frente a los más conservadores.

Martin Osorio
Gerente General de Universal McCann Chile

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