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Sábado 22 de septiembre de 2018

Chile, un país donde la vejez es ingrata (el problema de las jubilaciones)

Chile, un pas donde la vejez es ingrata (el problema de las jubilaciones)

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Viernes 30 de septiembre de 2016

Mañana se celebra el Día Internacional del Adulto de Edad, dando inicio al Mes del Adulto Mayor en Chile, por lo que uno de los temas en el tapete es cómo incluir a las personas mayores en el ámbito laboral, ya que una de las soluciones propuestas para el problema de las bajas pensiones es subir la edad de jubilación.

Luego de las masivas marchas “NO + AFP” que se realizaron en todo el país, el tema de los bajos montos de las pensiones de los adultos mayores se posicionó como un problema urgente a tratar. De hecho, anoche la Presidenta Michelle Bachelet anunció que propondrá un proyecto de ley para incrementar en un 10% la Pensión Básica y el Aporte Previsional Solidario, para que se haga efectivo a partir del 1 de enero del 2017.

Sin embargo, otra de las soluciones que se ha planteado es subir la edad de jubilación de las mujeres de 60 a 65 años, lo que dejaría en la teoría más tiempo disponible para trabajar y así elevar los montos de las pensiones.

“No es correcto centrar la solución de la insuficiencia del sistema de pensiones en solo un factor como la edad. Si bien el aumento de la expectativa de vida de los chilenos ha influido objetivamente en el cálculo de los montos que recibiremos al momento de pensionarnos, existen otros factores que no se pueden desconocer, como son los relacionados con el mercado laboral y la vulnerabilidad del actual sistema para la capacidad de ahorro de los trabajadores, ya que si éstos interrumpen sus ahorros, ya sea por cesantía o por el acceso a empleos informales, sus fondos reciben un impacto directo que en la mayoría de los casos no se recuperan nunca más”, asegura la docente de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico, Sandra Pérez.

Pero, ¿cómo es la inclusión laboral de los adultos mayores en Chile? Según el estudio “Mercado laboral, adulto mayor y personas próximas a jubilar en Chile”, un 96% de las empresas del sector comercio, servicios y turismo declaró tener disposición e interés por contratar a personas mayores. Esto, porque los adultos en edad de jubilación o cercanos a ella son más productivos en algunas labores como atención al cliente y, además, son ‘más baratos’.

“Los adultos mayores representan un aporte significativo en la productividad de empresas en las que se requiere mayor desarrollo de competencias blandas (compromiso, responsabilidad, puntualidad), dado que no requieren grandes esfuerzos físicos. Los trabajadores adultos mayores son capaces de agregar valor al servicio que presten a través de la toma de decisiones basadas en la experiencia y pueden resultar muy útiles en casos de crisis”, apunta la especialista.

Sin embargo, otro punto importante a tomar en cuenta es que el 90% de los puestos de trabajo disponibles para adultos mayores son de mediana o baja calificación. Además, en relación al género, los hombres adultos mayores que trabajan representan un 73%, mientras que las mujeres sólo un 29%.

“Desde las teorías psicosociales, se entiende que el envejecimiento no es solamente un hecho biológico, sino que también compromete la dimensión social y cultural de la persona. Los estudios de Elain Cummings y William Henry en 1961 dieron origen a la teoría de la desvinculación, en la que se reconoce el cese de la vida laboral como un fenómeno en el que la sociedad es quien aleja al individuo y no siempre es éste el que quiere desvincularse totalmente. Con frecuencia la decisión del retiro se presenta más como una reacción de los viejos a los mensajes antagonistas que se emiten sobre ellos, que una forma de comportamiento propio de la edad”, apunta Pérez, docente de la carrera de Gestión Social e Integración del Adulto Mayor de la Universidad del Pacifico.

Muchos dicen la frase “Me jubilaron”, dejando claro que aunque aún tienen la capacidad laboral, no hay puestos de trabajo disponibles o son de bajo salario. Esta exclusión afecta no solamente la parte económica, sino también la social del adulto mayor. “La teoría de la actividad explica que el envejecimiento de las personas activas predice una moral alta y la ausencia por más años de incapacidades físicas y mentales. En resumen, el empleo y la actividad en las personas mayores favorece los factores asociados al mantenimiento de la funcionalidad, el ejercicio de roles, la valoración social y el sentimiento de autoeficacia y autonomía”, señala Pérez.

Cambios necesarios

Según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) del 2011, alrededor del 75% de los adultos mayores de 60 años presentan inactividad laboral, de los cuales un 68% son jubilados. Y de los que trabajan, el 77% está en el mercado laboral formal y el resto lo hace por cuenta propia. De los que trabajan para terceros, el 90% declara cumplir jornada completa o más.

“El desafío como país es seguir incluyendo al adulto mayor en las normas y leyes que regulan la convivencia nacional, y en el ámbito laboral es importante distinguir al adulto mayor como sujeto de derecho en estas materias. Es fundamental la impulsar jornada flexible, el trabajo desde el hogar, coberturas previsionales como licencias médicas, permisos especiales para controles preventivos. En el ámbito de la salud laboral se hace necesario que la ley de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales considere a estos trabajadores como usuarios que requieren de especificaciones especiales que apunten a prevenir y atender situaciones de riesgo”, indica la especialista en gerontología.

La población mundial y nacional de adultos mayores se va incrementando a pasos agigantados. Según el estudio Population Reference Bureau (PRB) realizado en Washington DC, en el año 2050 los chilenos mayores de 60 años serán 7,1 millones de personas, equivalentes al 33% de la población, y para 2100 serán 8 millones, es decir, un 40% de la población. Por lo tanto, es de vital importancia revisar y modificar las políticas sobre el adulto mayor en el país, incluyendo las AFP.

“El sistema de pensiones no contempla mecanismos que subsidien la precariedad laboral y en estos aspectos los más afectados son las mujeres y los jóvenes. Otro punto importante de señalar es que el sistema requiere un periodo mínimo de ahorro, el que no se estaría cumpliendo porque los jóvenes entran cada vez más tarde a la vida laboral formal, y en un sistema de capitalización los ahorros del primer tiempo son los más significativos en el aspecto de rentabilidad”, afirma Sandra Pérez, docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico.

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