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    Coworking: las ventajas de compartir espacios de trabajo

Coworking

Por Edith Gomez, editora de Gananci, apasionada del marketing digital y especializada en comunicación online.

Cuando alguien decide montar una empresa, una de las primeras preocupaciones que aparece en su cabeza es dónde ubicar su negocio. Lo ideal y normal sería alquilar un local como oficina para reunir a todo el equipo pero, ¿existen otras opciones más rentables para la persona que acaba de arrancar su negocio?

Es común que el emprendedor cuente con algún socio para montar su negocio, en pocas ocasiones una persona lo hace solo. Ya no solo por cuestiones económicas, sino por el desconocimiento de algunas áreas importantes para llevar el negocio como marketing, administración, contabilidad, etc.

En sus inicios, el emprendedor deberá ahorrar lo máximo que pueda, incluso en personal. Es recomendable que no contrate a nadie hasta que pasen al menos los primeros meses. Conforme vaya pasando el tiempo y compruebe que el negocio va creciendo, será una buena opción contratar al resto del equipo.

Y aquí viene el quid de la cuestión: ¿dónde reunir a todos estos profesionales? La mayoría trabaja desde sus casas, ya que el alquiler de un local puede suponer un gasto innecesario. De aquí que surjan algunas reflexiones y se proponen algunas medidas.

Como sabéis, montar un negocio no implica contar con un espacio (una tienda física), por ley no es una obligación. Y por eso, muchos emprendedores se plantean compartir espacios de trabajo por el ahorro de costos que supone, ya que la barrera económica es una de las mayores preocupaciones del emprendedor.

¿Qué es el coworking?

El coworking consiste en que diferentes personas (freelances, autónomos, pymes, emprendedores) de diferentes sectores compartan espacios de trabajo para desarrollar sus proyectos profesionales de forma independiente, a la vez que buscan realizar una cadena de contactos y hacer networking para colaborar juntos.

Las personas que trabajan en estos espacios solo necesitan un ordenador, un teléfono y tener conexión a Internet para desempeñar sus funciones en cualquier puesto de trabajo, ya sea como diseñador, consultor o programador.

En definitiva, son espacios para dar alternativa a los trabajadores que trabajan desde sus casas, pero ofreciendo más comodidades y más concentración en un centro de trabajo. El método es sencillo: el trabajador puede alquilar su puesto por las horas que desee al mes, acudir a las actividades del programa que le convenga y puede beneficiarse de todos los servicios que oferte ese espacio en concreto.

En cuanto a las actividades programadas en un espacio coworking suelen estar enfocadas para mejorar las habilidades de alguien para gestionar la empresa, para enfocar estrategias de comunicación, de marketing, etc.

Ventajas

  1. La primera ventaja destacable es la productividad. Mientras que en casa hay más distracciones (es inevitable que suene el teléfono, que peguen a la puerta o que te visite de forma inesperada algún amigo o familiar), un espacio de coworking ofrece un espacio profesional mucho más productivo para el trabajador, representando un incremento del 32 % en los ingresos.
  2. Networking. Trabajar con otros profesionales en la mesa de al lado hará que nuestras ideas fluyan mejor, nuestras dudas se resolverán al instante por profesionales, y esa colaboración potenciará la creación de ideas brillantes. Se crea una red de colaboración donde se impulsa la innovación, la creatividad y nuevas formas de trabajo basadas en el networking.

Hasta ahora el freelance era un profesional aislado, que trabajaba desde una habitación de su casa y con miedo a compartir sus ideas. Ahora, esta nueva alternativa permite ofrecer un clima de trabajo óptimo, recursos útiles para el día a día (herramientas de productividad, actividades…) y un espacio para recibir al cliente, en caso de que sea necesario.

  1. Ahorro. Una empresa que acaba de nacer podrá reducir en costes de local, apostando por estos espacios de coworking. Además es importante el ahorro en luz, mobiliario, Internet y teléfono, servicios de limpieza, seguridad…Unos costes que no se incluyen en el alquiler y que luego suponen un gran ahorro a final de mes.
  2. Flexibilidad. Contratar los servicios que necesitemos será más fácil de lo que creamos. Por ejemplo, si vamos a ofrecer un servicio de atención al cliente a través de llamadas telefónicas o si necesitamos una sala para realizar conferencias, estos espacios nos permiten una gran flexibilidad para gestionarlo.

Está claro que depende del tipo de trabajo que vayamos a desempeñar, nos convendrá o no tener un espacio para compartir ideas con otros profesionales. En el caso de ser una actividad comercial pura y dura, a la empresa no le interesará compartir clientes, ya que esas empresas pueden ser nuestra competencia. En este caso, sería mejor tener un despacho propio, pero si la actividad es más creativa, sí podemos beneficiarnos de una colaboración conjunta entre profesionales en un centro de coworking: las ideas fluirán y nos enriqueceremos de la visión del otro.

 

 

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