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    El valor del proceso creativo

Por Ignacio Poblete C., Diseñador, Docente Universidad Del Desarrollo y U. Finis Terrae. Director de Arte Bookmark Santiago.

En los procesos de comunicación visual se utiliza con frecuencia el recurso de las referencias, como una guía que nos permite lograr la mejor solución para nuestro cliente. Si bien son útiles, pueden hacernos perder la oportunidad de ejercitar el proceso creativo ante la inmediatez de una solución probada y sin riesgo. La democratización de la imagen nos hizo olvidar lo importante de pensar antes de hacer, reflexionar antes de proponer, y valorar lo consistente por sobre lo bonito.

Los responsables somos nosotros si permitimos que los clientes se enamoren de nuestras referencias, buscando un copy-paste –o, para ser benevolente– una pequeña variación de lo mismo.

Ante la descontrolada pasión por likes en redes sociales y el abuso de comunidades tipo Pinterest, bienvenidas sean las nuevas fuentes de referencia basadas en procesos creativos. Bienvenida la verdadera inspiración.

Y hoy podemos encontrarla en series documentales que abordan procesos creativos de distintos ámbitos, por ejemplo The Creative Class (producido por WeTransfer), Chef’s Table, y Abstract: The Art of Design, quizás lo mejor de este año en contenidos originales en pantalla.

Esta producción de Netflix, dirigida por Scott Dadich, también director de la reconocida revista de innovación y tecnología Wired, es una extensión en pantalla de su visión editorial impresa. En ocho episodios, Abstract repasa diferentes campos de la creatividad, siguiendo a extraordinarios exponentes de la fotografía, la ilustración, la arquitectura, el diseño de interiores, el diseño gráfico, automotriz, de escenografías y de calzados. En cada capítulo, por definición del propio Dadich: “lo importante son las historias…”, mostrar los procesos y contextos de los creadores: sus equipos, lugares de trabajo, hogares y familia, incluso sus rutinas. Más allá de lo impactante del resultado final, estos documentales dejan en evidencia cómo y por qué se gestan y desarrollan las buenas ideas. Logra el cometido de exponer vivos y activos los procesos creativos en un excelente relato.

Hoy, cuando acumulamos referencias y tendemos a registrar todo lo que ocurre con las mejores herramientas audiovisuales, el desafío es saber relatarlo, cumplir las expectativas de autenticidad y originalidad que necesitamos como creativos.

Para los comunicadores visuales, es una invitación a recoger los estímulos que nos rodean para conseguir esa diferenciación creativa, manifiesta en nuestro idioma, entorno y cultura, y que solo puede surgir desde nosotros.