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    Alternativas de financiamiento para la pequeña y mediana empresa

Por Javier Peró, Sub Gerente Comercial y Desarrollo de BolsadeProductos

Dentro de las grandes preocupaciones de todo emprendedor, empresario u hombre de negocios en general, está el contar con un buen flujo de caja o liquidez. Al fin y al cabo, el disponer de un claro panorama en este respecto permitirá tomar decisiones con el objetivo de anticiparnos a futuros déficit de ingresos, con el propósito de hacer las gestiones apropiadas para asegurar alguna opción de financiamiento con antelación.

Por ejemplo, contar con un esquema de flujo de caja proyectado en el tiempo nos permitirá esgrimir un argumento sólido al momento de requerir un crédito, al presentar dicha proyección en nuestro plan de negocios.

¿Está nuestra empresa en condiciones de cancelar sus obligaciones salariales, rentas, u otros gastos imprevistos con participación en un mercado inserto en una economía que da claras señales de estancamiento? El factor liquidez cobra especial protagonismo al momento de plantearse una pregunta como esta.

Lo cierto es que no se puede depender solo de las utilidades al momento de querer realizar una eficiente planificación de los gastos de tu pyme o mediana empresa. Se debe prestar especial atención a todas las posibles aristas que tiendan a influir en los cálculos finales. Tener una mentalidad previsora es, sin lugar a dudas, un requisito indispensable para la correcta dirección de nuestro proyecto. Tomar en cuenta, por ejemplo, la posible alza en los costos de las materias primas producto de algún desastre natural, o de algún cambio en el plano político internacional, nos permitirá considerar factores que al final de cuentas afectarán de una u otra forma las utilidades de nuestra empresa, sea de forma positiva o negativa.

¿De dónde y cómo?

El emprendimiento, a nivel nacional, ha sido uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de la economía en nuestro país. El 18% del PIB en Chile es atribuible a la amplia esfera de empresas de esta categoría. Sin embargo, a pesar de esta participación en el mercado nacional, las pymes se enfrentan a desafíos naturalmente relacionados con su tamaño: Acceso a financiamiento, tecnologías de la información, capitales de trabajo, disponer de una fuerza laboral capacitada.

El mejorar el acceso de las empresas de menor tamaño a la tecnología y el capital humano pasa, irrevocablemente, por establecer los mecanismos apropiados para que el emprendedor pueda acceder a un financiamiento oportuno y adecuado a su realidad financiera. Una de las respuestas a esta necesidad es el factoring.

Dado que la máxima al momento de planificar las finanzas de la empresa es “Minimizar los costos y maximizar los beneficios”, acertar al momento de estimar la capacidad de gestión de la compañía es de vital importancia. La ventaja intrínseca del Factoring, el obtener liquidez con relativa rapidez y sin mayores limitantes que disponer de facturas con mérito ejecutivo, hacen de esta opción una de las más atractivas al momento de evaluar opciones de financiamiento.

La realidad actual de las Pymes en Chile, en relación a la disposición de provisiones económicas es, a grandes rasgos, un abanico bastante limitado, sumado al constante crecimiento de estas, con deudas que dificultan la percepción de las utilidades generadas por el negocio. Lo cierto es que, al momento de disponer de un respaldo comercial sólido para el emprendimiento, todo factoring es digno de evaluación.

Sin embargo, en un mercado donde la factura electrónica ha pasado a ser un bien transable, el fenómeno natural de libre competencia propicia las condiciones perfectas para que el emprendedor disponga de variadas ofertas de financiamiento, entre ellas la opción de operar en la Bolsa de Productos.

Dentro de los beneficios de operar en dicha bolsa, podemos destacar que transar en esta no implica la entrega de garantías o endeudamiento, ya que se trata de la venta de un activo. Independiente de lo anterior, es requisito indispensable que la factura cuente con todas las formalidades legales que habiliten su cobro.

Dentro de las alternativas, la transacción de facturas en la bolsa de productos ostenta las tasas más bajas del mercado, por lo que se constituye en una atractiva opción de financiamiento para la empresa. Es por esto que también nace Bolsa mi Pyme, una alternativa al factoring impulsada por la Bolsa de Productos para facilitar alternativas financieras con mejores beneficios para las pequeñas y medianas empresas que buscar solventar tus negocios.

En lo que respecta al acceso al capital, el desafío clave es hacerlo de forma sencilla y a un bajo costo. En este respecto, nuevamente la Bolsa de Productos provee los resortes necesarios para adquirir bienes capitales a través de pactos de recompra (repos), sin necesidad de avales o garantías adicionales, quedando el producto como garantía.

Regulación.

La ley nº 19.220 establece el marco regulador para el funcionamiento de la Bolsa de Productos. El organismo a cargo de la supervisión del cumplimiento de todos los aspectos legales es la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). El título V de esta ley establece que “La Superintendencia tendrá la supervisión de las actuaciones de las bolsas de productos, corredores y Cámaras de Compensación que se establezcan, para lo cual tendrá todas las facultades y atribuciones que le confieren esta ley, su Ley Orgánica y las demás leyes de su competencia. Cualquier persona natural o jurídica podrá solicitar información relativa a calidades, tipos o precios de los productos transados en las bolsas de productos “.

El título VI de la misma define las penas por delitos incurridos al hacer uso de la Bolsa de Productos: “Se aplicarán las penas del inciso primero del artículo 197 del Código Penal al que, con o sin perjuicio de tercero, cometiere alguna de las falsedades designadas en el artículo 193 del mismo Código”

Finalmente, el título VII de la ley 19.220 establece todas las obligaciones tributarias correspondientes en las transacciones efectuadas en la Bolsa de Productos.

Concentrar el esfuerzo y la atención del negocio en múltiples focos es, con seguridad, un desgaste que todo emprendedor puede y debe evitar. Las gestiones de cobranza son procesos que requieren constante atención, por lo que delegar esta etapa del proceso permite enfocar y asignar recursos a actividades propias del giro comercial de la empresa. Acceder a un financiamiento que no se registre como deuda en el sistema financiero, que mejore los índices financieros de la empresa y que permita obtener descuentos por pronto pago con los proveedores son ventajas que transforman en una opción inmejorable el transar las facturas.