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    La Entrevista DigitalHunter: Nicolás Copano

Nicolás Copano cumplirá 30 este año y lleva la mitad de su vida trabajando en medios. Es un hombre conocido por sus programas, entrevistas y un humor filoso. Tiene sus opiniones claras para los temas mediáticos, internet y tecnologías, además de un currículum que incluye charlas en Google y Disney. Esta vez además nos cuenta parte de su experiencia personal con el emprendimiento. 

Nicolás, como dicen por ahí: Lo que pasa en Las Vegas, lo comentamos acá 😉 ¿Cómo estuvo la CES 2016? ¿Qué viene con fuerza?

Me parece que hay 3 tendencias claras: aparatos voladores, lo que contempla desde el clásico Dron hasta helicópteros unipersonales, automóviles sin chofer y eléctricos y realidad aumentada. Fuera de eso, todo lo que tiene que ver con Internet vinculado a las cosas es definitivamente lo que viene.

¿Con qué sensación te quedaste comparando la tecnología disponible acá en Chile? ¿Estamos en la Edad de Piedra o nunca tanto?

Nunca tanto. Los peruanos, los argentinos y los brasileños vienen a comprar tecnología acá. Lo que pasa es que los debates a los que se enfrentan los países del primer mundo con la tecnología son diferentes. Un ejemplo es el tema de la Ubereconomía. En Nueva York esta mal visto tomar Uber. En Las Vegas todos lo usan. Todo tiene que ver con el tamaño, fuerza de los sindicatos, los estados y que es la concepción de lo colaborativo ¿son lo colaborativo el derecho desde el estado, que la anarquía de servicios? Esos debates en Chile no existen. La gente está preocupada del nuevo celular, no donde se construye y cómo eso afecta a la sociedad. En ese sentido estamos en la edad industrial, más que en la edad de piedra.

¿Qué tan geek es necesario ser, para entender los cambios que vienen?

No creo. Yo creo que es más necesario ser de actitud curiosa y sin tanto prejuicio. Un caso es Snapchat. Un millennial probablemente creció con el on demand como algo valioso. Para el chico de la generación Z eso ya no es ni siquiera un valor: es natural. No hay un mundo diferente. Por eso Snapchat es tan revolucionario: no sabes ni cuánta gente te sigue. Eso le quita entidad a la gente. Nos acercamos a una era de la entidad cero. El último valor que van a conservar los nuevos adultos, que somos nosotros es la entidad. Es quien lo dice o como lo dice. Este año los millennials pasan a ser adultos (que en la sociedad capitalista es nada más y nada menos que tener tarjeta de crédito) y todavía, por un rato, 20 años, va a importar.

Después nada. Los liderazgos vienen distintos. Ya lo son, pero se van a exacerbar.

Como hombre de medios ¿Cómo ves hoy la salud de la TV abierta? ¿Qué la mantiene viva aún?

En Chile somos buenos para mentirnos. Inventamos fenómenos mediáticos. Nos inventamos al “entrevistador estrella” cuando el único talento que tiene la persona es quedarse callado. Nos inventamos al “movimiento político distinto” cuando en sí, si uno lo ve fríamente, son iguales a los del pasado pero no tuvieron el cofre de chicos, por tanto tratan de buscarlo con el mapa del tesoro. Coordinamos cosas. Probablemente eso es lo que es una sociedad: un montón de abstracciones coordinadas para mantener la sensación que estamos en algo, porque realmente le damos importancia a tres tarados que no la tienen. Los medios construyen eso.

En Chile a todos les gusta mentirse porque es una isla muy chica y nadie quiere pelearse con el otro porque lo puede necesitar. En ese sentido efectivamente somos muy solidarios desde el horror a perderlo todo y que nos abandonen. Y extrañamente el chileno (más bien, la mujer chilena) no es abandonadora. Al contrario. Y hoy lo que pasa es que los medios tenían claro cómo era el consumo del día a día: la gente miraba tele en una caja negra en el living. Hoy la tele no es así: esta en el celular, esta en un fragmento de Vine, esta en YouTube on demand. La tele no es la tele. Ese es el problema. Y es generar contenidos: audio, vídeo, texto. Nada mas. Nada menos. El tema son los costos.

Obviamente 3 frases y una foto con un titular explosivo te da mas plata que un video increíble sobre la historia de occidente y eso le duele mucho al periodismo que le gustaba demasiado el aire acondicionado y el caviar que le daban al trabajar en dos diarios iguales antes de Twitter. La frase “eso no da plata” porque antes daba mucha plata es el mantra frente a internet. Obvio que la tele daba plata: había menos alternativas. Por tanto podían acumular más. Y más, más, más.

Todo eso se acabó. Se terminó la semana antepasada. ¿Qué van a hacer? No sé. Ni yo lo sé a veces. Lo que tengo claro es que hay algo nuevo en la calle y que hay que ser más inteligente que confundir los formatos y tratar de pasar por bueno cuando en realidad lo que haces es malo o ser parte de una fantasía de industria.

Eres parte de un programa de Internet Segura para chicos de quinto a octavo básico ¿En qué está esa generación desde el punto de vista digital?

El año pasado empezamos con las clases a los chicos de generación Z. No nos había pasado. Cuando se la hacíamos hace cuatro a millennials había un momento en que pedíamos “sacarnos una selfie” con ellos. Todos gritaban felices. Hoy le decimos eso y nos dicen “no, no, ni loco”. No quieren mostrarse como sus hermanos. Les encanta el anonimato. Vamos a ver algo nuevo desde ese lado. Y tiene relación con todo. Lo que pasa en los grupos de Facebook es distinto a Facebook en sí. Whatsapp también. “Snapchatización” de la cultura. Todo se esconde y es rápido. Vuelve el secreto como valor. En una época donde todo es público el péndulo se volvió a mover.

¿Si tuvieras que darle un consejo a los “Youtubers” chilenos, qué les dirías?

A los youtubers obviamente por edad les debe cargar que uno les de consejos: yo estoy cerca de los 30 años y empece a los 15 a trabajar en medios por tanto más que consejo les puedo dar una experiencia: Chicos lean. Que lean libros. Que viajen. Que si ganan plata viajen. Que aprovechen el amor del público por ahora. Que piensen en que va a pasar cuando vivan el efecto Barney el Dinosaurio. Pasa que la gente quiere y después cambia. Y para decir que cambió, pasan de amar a odiar sin darse cuenta.

Yo hice Canal Copano: un programa juvenil bomba donde nada, realmente nada importaba. Yo agradezco que lo más parecido al archivo de Canal Copano lo tenga yo: hay cosas que para lo que hago hoy son impresentables y explicarle a la gente que nadie me guiaba sería realmente complicado. Luego pasé por el abandono de mis equipos (la ingratitud de liderar es la peor de todas) y porque era estéticamente muy molesto para el estándar discriminatorio del chileno (gordo) por un periodo Pushingball: no había quien no me insultara por algo en Internet. Escribia una columna y ahí venían. Escribía en Twitter y venían por mi. Sacabamos un programa en video cuando nadie hacia uno en internet y venían de nuevo. Es en serio. Muy violento. Encima me comparaban con mi hermano para minar aún más mi inseguridad. Había gente dedicada a eso.

Pero insistí e insistí porque dentro algo tenía: yo fui siempre de rompehielo. Hasta hoy: opero dos sitios web, tengo dos estudios de tele, una redacción integrada y un público de 3.000.000 de clicks que llegan al mes ¿hay algo mejor que eso cuando todo se cae?. Si se cae todo, por último tengo eso. Aprendí mucho. Mucho. Y me pone contento también porque guardo experiencias únicas y felices. Soy distinto no más, me tocó. No me tocó lo de cualquiera. Y no me pasan las de cualquiera. Y la verdad soy bastante feliz con ello, aunque a veces tengo la ansiedad del exceso de futuro.

Pero tampoco dependí tanto de los públicos porque hay algo que aprendí con los años que es tremendo: el respeto es mejor que el cariño. El cariño es increíble: es una droga. Lo vivo a veces. Es increíble que te digan que dijiste algo que les dio vuelta la cabeza en la radio o en la tele. O que tu programa hacía algo. O que tu libro. Pero me gusta más cuando me preguntan cosas para conversar, como un café. Y eso es respeto. Porque te quieren escuchar.

¿A quién admiras de la industria digital y por qué?

Admiro a Juan Francisco Diez. Diez partió en Betazeta y se fue a México: vive bien, tiene respeto y trabaja con gente de mundo. Y tiene excelentes diagnósticos. Trabaja para una de las compañías más grandes de publicidad en el mundo y es de La Florida, como yo. Si este país repatria a Juan Francisco Diez estaríamos mejor con tanta mentira que da vueltas. En serio: hay mucha que da vueltas. Hay mucho pastor hoy en el medio: creen que por gritar más o decir cosas más fuerte funciona. Mucha fé en plataformas viejas: vamos a armar un grupo de formato de medios viejos en digital cuando hay Spotify. Y voy a llorar harto para que piensen que me esfuerzo. Basta de estafas. Hay muchas nuevas estafas. Y no funcionan. Te metes a Alexa y se te desarman varios en Chile.

Sabemos que tienes un perfil bastante atípico. ¿Cual ha sido la decisión laboral más difícil que te ha tocado tomar?

No depender. Las relaciones de dependencia son maravillosas: tienes una seguridad. Pero el problema es que tienes que agradar mucho. Yo he boconeado bastante, muchísimo, para una sociedad donde es mejor ser cínico. Es más cómodo no decir lo que realmente piensas. Si yo hubiese mantenido un poco más de silencio y hubiese sugerido menos cosas, todo iría más rápido. Porque creo que voy a llegar a lo mío pero es más lento.

Le dije el otro día a un amigo mio que es bien frontal: “yo cometí ese error”. En cualquier país del mundo lo lógico es que yo conduzca a esta altura un noticiero y sería entretenido tener una oportunidad así. Mídele el perfil a cualquiera con el mio y lo haría. Y lo haría muy bien. Pero no es que no cumpla con el perfil: no me cachan mucho. A veces también se puede interpretar como desprecio, pero en só, es solo que no me gusta “el hueveo”. “El hueveo” es muy chileno. Como concepto.

Somos “buenos para el hueveo” y el hueveo contempla desde fumar pitos cuando no quieres hasta decirle si a cosas que deberías decirle no. Yo soy horrible para eso. Mi principal anti promo en grupos sociales es que no me drogo: OBVIAMENTE ESO TE VUELVE EN CHILE UN SOSPECHOSO.

Si hubiese tenido un perfil más “típico” me hubiesen dejado más tiempo en Buenos Días a Todos intentar algo. No pude porque tenia viajes y todo, y cuando iba nos iba bien, pero algo no les encajaba. Yo tengo un pequeño diagnóstico.

No voy a tantas fiestas. Por tanto mis oportunidades son más lentas. Soy muy leal eso sí. Por lo mismo: trato de trabajar mucho para demostrar desde ahí lo que soy, pero no soy de invitar a mi casa. A la mayoría de los que fueron mis jefes, que son mis amigos hoy me tardé años en invitarlos a casa. Tengo la fortuna de tener una pareja increíble que me soporta estas preguntas, estas confusiones.

Pero no sé, tengo dificultades para encontrar grados de amistad. Soy muy de mi casa, de mi familia, muy de pocos amigos. La gente me gusta mucho, pero no me gusta mucho como se trata la gente. Como en prisiones. Yo soy un poco más libre. Por eso mis amigos son de otros ámbitos: la literatura, por ejemplo. O el activismo. No son de los medios. Amo los medios, pero no sé si soy parte. He visitado dos veces el “Divertimento” en mi vida. Jaja. Ese es un buen ejemplo.

No tengo amigos músicos. No soy parte del circo. Sigo visitando los lugares de siempre. Ahora lo raro es que en el extranjero siempre encuentro las puertas más abiertas que aquí: uno de nuestros partners es TKM. Manejamos el TKM Chileno. Y el trato ha sido maravilloso: trabajar con el grupo Vi-Da desde Miami es increíble. Con gente impresionante.

Siempre fue un poco así el valor es de afuera para adentro: una semana me pasó que tuve que dar una charla para Google y al otro día para Disney sobre contenidos. Y en Buenos Días a Todos me tenían leyendo Twitter. Yo creo que ese es un buen cuadro porque habla de que no te conocen, pero uno está todo el día con uno. Ahí en una de esas la autocrítica es que no soy tan bueno y por eso no cachan. Pero podría ser mejor, es la otra forma de verlo. Ojo: soy agradecido con haber estado en el Buenos Días, porque era un programa que veía cuando chico y me alucinó ver a Karen Doggenweiler como la conductora más incombustible del mundo. Es una lección para todos los que les gustaría conducir un programa. Pero esta claro que no me cachaban tanto.

Y en #Vigilantes me rompí el culo todos los días. Desde aprendiendo a animar (gracias a La Red que me toleró) hasta mandando pautas por mail para sugerir ideas todos los días cuando el programa andaba mal. Es la pega. Yo amo mi pega. Por eso tuve que crearme una propia. Y en esa propia, dependo menos. Lo más parecido hoy a la relación de dependencia es mi programa de radio. Y ahí la experiencia es muy bonita porque te habla del tiempo: en la radio, soy probablemente de los que tiene más experiencias mediáticas.

Y mi jefe, Juan Miguel Nazur, me lo ha dicho. Y mis compañeros, con quienes comparto me lo hacen sentir no del modo “confianzudo” o “halagador” si no como profesional. Y eso me encanta. Lo disfruto mucho. Es el triunfo del tiempo.

La decisión más difícil al final es no ser cínico. Eso.

Cristián Parrao
Cristián Parrao es consultor Headhunter y fundador de la empresa DigitalHunter, especializada en la búsqueda de talentos en el Marketing Digital y Publicidad. Su sitio personal es www.cristianparrao.com y le puedes escribir a cristian.parrao [@] digitalhunter.cl
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