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    Caso Latinotype contra Frente Amplio: análisis sobre licencias y derechos

Hace unas semanas salió a la opinión pública la noticia sobre la demanda interpuesta por un estudio de diseño, llamado Latinotype, en contra del Frente Amplio por el mal uso de la tipografía utilizada en la campaña de la candidata presidencial, Beatriz Sánchez.

El bloque político reconoció el error manifestando el “desconocimiento respecto del tipo de licencia”.  ¿Qué pasó? ¿Es justificable el desconocimiento frente al tema por parte del equipo de la candidata?, sin duda, el hecho no pasó de ser percibido, dejando en claro que en un país donde ya se habla de propiedad intelectual sobre las fotografías, vídeos y software – tanto a nivel de agencias de publicidad o diseño, las empresas y la academia –  se ignora el valor del arduo trabajo que requiere el crear una tipografía y las implicancias de su uso.

En medio de esta polémica, la empresa demandante, Latinotype, participó en un encuentro llamado Mornings Meetings –organizado por Chile Diseño, entidad gremial que reúne a los actores más importantes de los distintos rubros del diseño nacional – donde expusieron la relevancia del caso: cómo funciona la industria del diseño de tipografías y “la falta de conocimiento sobre el tema, tanto en nuestro país como en Latinoamérica”; dejando entrever que el “error” cometido por Frente Amplio ha permitido poner en palestra la importancia que los profesionales del diseño y la publicidad tengan conocimiento sobre este tema para así asesorar a sus clientes.

Cabe destacar que Latinotype es la primera fundación digital chilena. Formada por Miguel Hernández, Luciano Vergara y Daniel Hernández, actualmente, sus tipografías se comercializan en YouWork for Them, MyFonts, Fontspring y Fontshop.

“Nuestra empresa fue fundada el 2007 contamos con 180 fuentes, las cuales han sido utilizadas por grandes marcas como Telefónica, Mega, Latam y algunos periódicos, como San Antonio Express News”, sostiene Luciano Vergara, director de Latinotype.

Tanto Luciano como Daniel son una especie de “evangelizadores” de las licencias tipográficas y su buen uso. Dado que, aseguran, “resulta muy importante que los diseñadores estén al corriente al respecto ya que que son el intermediario entre la fundición digital y el cliente. Esta área es una industria que va creciendo, cada vez más valorada por las empresas, por lo que hay una oportunidad para nuestro sector”.

En este marco, lo primero que expusieron en su charla fueron los conceptos básicos que tanto profesionales del rubro como los ejecutivos de empresas deben manejar: qué es una fuente digital, qué compras al descargar una fuente y qué es una licencia.

Daniel Vergara manifestó que al respecto “la fuente digital es técnica y legalmente un software, por lo tanto, al descargar una fuente el usuario no está comprando las fuentes mismas, sino que la licencia (derecho) para usarlas dentro de las reglas establecidas por los acuerdos de licencia. ¿Y qué es la licencia? – recalca – Básicamente un contrato, lo que constituye un acuerdo legal entre la fountry y el usuario final, estableciendo los términos y condiciones en los que se puede instalar y utilizar el software”

Además, agrega, “no debemos olvidar que la licencia va a nombre del usuario final, ósea, si yo como diseñador desarrolló un proyecto para un cliente X, la licencia debe ser a nombre de ese cliente”.

Falta de conocimiento sobre la industria tipográfica y las sanciones

De acuerdo con lo planteado por Luciano y Daniel, lo ocurrido con el comando de Beatriz Sánchez, dejó en claro que los profesionales de las comunicaciones y el diseño no conocen la industria tipográfica, comparando el hecho con lo que pasaba hace unos años con las licencias de software, videos o fotografías. 

“La importancia del conocimiento en este caso es mucha, pues es responsabilidad del diseñador informar a los clientes todas las licencias que van a necesitar para así a futuro no tener problemas legales (…) debe estar al tanto el tema y ser el intermediario entre la fundición tipográfica y el cliente final, quien utilizará la tipografía”, conversa Luciano.

Respecto de qué saben, “la verdad – agrega Daniel – en Chile se da bastante poco, aunque en el último tiempo hemos notado que los diseñadores están con la intención y ganas de saber más sobre licencias. Pero si comparamos con lo que ocurre afuera – principalmente – en Estados Unidos e Inglaterra (… donde nosotros tenemos clientes…) se da mucho que el diseñador se preocupa de saber cuál es la licencia adecuada para el cliente y en detalle de lo que su uso implica en particular”.

“También nos ha tocado que en dichos países existen agencias dedicadas exclusivamente a asesorar a empresas de diseño para que sepan que aconsejar al cliente final, (…) esto en Latinoamérica no lo hemos visto”, suma Luciano.

En cuanto al reaccionar que tienen las empresas al momento de cobrar licencias utilizadas en sus campañas, web o newsletter, ambos aseveran que “se sorprenden, principalmente, por desconocimiento del tema. Pues en general si saben que las agencias publicitarias y los estudios diseño deben pagar por el uso de la fotografía, del software, pero no de las tipografías.  Aunque-  creo que – es cosa de tiempo, ya que debido a la globalización de a poco será una práctica más extendida”.

Igualmente, comenta Luciano, “resulta mucho más económico pagar la licencia que una multa (…) porque existen varios tipos de sanciones, lo primero, es el pago de la licencia. Para eso existen herramientas que ayudan a determinar cuál es la adecuada. Además, hay sanción por daños morales por propiedad intelectual, no hay que olvidar que estás haciendo uso del trabajo de un diseñador.  Y, por último, hay una sanción económica que se da porque la fundición que hizo esa tipografía dejó de ganar un pago por el trabajo realizado”.

Daniel, por su parte, agrega “no debemos olvidar que la tipografía es técnica y legalmente un software se rige por la ley de propiedad intelectual, que por cierto es bastante dura”.

De un caso lamentable a la oportunidad de hacer crecer la industria

“La falta cometida por Frente Amplio se resume, primero en un mal licenciamiento, utilizaron cuatro fuentes nuestras. Algunas de ellas ni siquiera pagaron la licencia, eso, por una parte. Segundo, la distribución, ellos vía mail y descarga desde el sitio distribuyeron gratuitamente la fuente (…) ¿Cómo nos afecta eso? Bueno, cada persona o agencia que bajó la tipografía para hacer campañas en regiones, podrían haber sido nuestros clientes y, claramente, ya no lo son”, relata Daniel.

Pese a esto, “tras salir a la luz la demanda tuvimos apoyo y la difusión fue buena, ya que se planteó el tema a nivel nacional. Por desconocimiento hubo harta opinión quizás incorrecta, pero también el sector de las agencias de diseño y publicidad que algo más entendían nos apoyaron, consultaron y nació la necesidad de conocer más de esta industria”.

“Lo cual nosotros queremos aprovechar, estamos dispuesto ir a cada estudio de diseño y publicidad, las escuelas de diseños y dar charlas como esta de Chile Diseño. Toda instancia nos permite que conozcan nuestro trabajo, las implicancias que esto tiene para el rubro y que adviertan su uso como una herramienta de trabajo” concluyen.

En esta línea, el presidente de Chile Diseño, Roberto Concha, comentó que ”este caso puede sentar un precedente, pues es una industria en crecimiento y con el tiempo se hará más necesaria tanto para los profesionales del área como para las empresas. Más allá de las sanciones el entender este trabajo comienza a dignificar el valor del diseño y la importancia que tiene para la economía”.

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