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    Día Nacional del Vino: el alza del enoturismo

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Este domingo 4 de septiembre se celebrará el Día Nacional del Vino y las viñas de todo Chile se están preparando para recibir a cientos de turistas ávidos de conocer la industria vitivinícola. A esta actividad se le denomina enoturismo, que sólo el último año creció en un diez por ciento en Chile.

Ir a una viña, conocer cómo se producen y se almacenan los vinos, entrar a la bodega y degustar en una entretenida cata, ya se ha transformado en un verdadero panorama para el turista. De hecho, en esta celebración del Día Nacional del Vino muchos ya tienen agendados sus tours y catas gratuitas para rendir homenaje al bebestible nacional y pasar un rato agradable conociendo uno de los productos chilenos más reconocidos a nivel mundial.

A este tipo de visitas a bodegas, viñas, catas y demás actividades relacionadas a la industria vitivinícola se le denomina “enoturismo”. Este tipo de turismo especializado y relacionado con la cultura del vino se ha incrementado en los últimos años, ya que las “Rutas del Vino” y las innumerables vendimias y actividades promovidas por las propias viñas se han ganado su lugar como un buen panorama.

“En los últimos años, el turismo del vino o enoturismo en Chile ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad, por la que apuestan cada vez más regiones y empresarios vitivinícolas y turísticos. La industria vitivinícola considera al turismo como una actividad que le permite diversificar su producto y motivar la visita de turistas estimulados por el placer de conocer, disfrutar y degustar en forma activa el vino y el entorno que las diferentes viñas ofrecen”, afirma María Teresa Cagalj, jefa de carrera de Ingeniería en Gestión Turística de la Universidad del Pacífico.

Sólo en el año 2015, las 78 viñas abiertas al turismo que existen en Chile recibieron más de 600 mil visitantes nacionales y extranjeros, cifra que representa un crecimiento del 10% respecto del 2014. Más aún, si se toman en cuenta las estadísticas entre el 2012 y 2015, el número de visitantes a los viñedos creció en un 19%.

“Hoy en Chile son cada vez más los empresarios vitivinícolas que se han dado cuenta de que la diversificación y la combinación de la actividad vitivinícola con el turismo puede ofrecer importantes oportunidades y alternativas de negocio a través de la venta directa de vino, al mismo tiempo que supone una nueva forma de generar imagen de marca y de fidelización del visitante con los valores, principios y productos de una bodega”, indica Cagalj.

Para el año 2020, el Gobierno chileno pretende aumentar en un 40% el número de turistas de viñas, en conjunto con haber duplicado la cantidad de viñas abiertas a esta actividad. Así, el enoturismo se perfila como una importante parte de la economía nacional, ya que reúne a entes tanto privados como públicos.

“El turismo del vino representa uno de los productos turísticos más complejos en lo que respecta a su estructura, gestión, promoción y comercialización. En este tipo de turismo intervienen dos sectores de gran importancia estratégica para el territorio, pero que hasta el momento no tenían ningún vínculo entre sí: el turismo y el sector vitivinícola. Hoy está cobrando gran protagonismo y, desde luego, es mucho más que visitar bodegas, ya que requiere trabajar en red (“Ruta del Vino” como concepto), en estrecha colaboración entre la administración pública (administración turística, medio rural, local, provincial y regional) y el sector privado (turístico y vitivinícola)”, apunta la docente de la Escuela de Administración y Gestión de la Universidad del Pacífico.

Según datos de la Subsecretaría de Turismo, el perfil del turista que recorre los valles vitivinícolas es de 36 a 60 años de edad, quienes en su mayoría tienen conocimientos básicos sobre el vino. Un 35% viaja en pareja y un 23% lo hace con amigos.

“El enoturismo beneficia tanto a la industria como al turista. Por un lado, el visitante puede conocer el proceso de elaboración de un buen vino, visitar una bodega y adquirir conocimientos sobre el vino de manera divertida, mientras que por otro lado, a la viña estas actividades le permiten que más personas conozcan su producto, aumentando sus ventas directas, además de fidelizar y educar a los consumidores, motivándolo a promover su producto”, concluye María Teresa Cagalj, jefa de carrera de Ingeniería en Gestión Turística de la Universidad del Pacífico.

Sebastián Labra
Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Fundador de La Otra Voz. Editor jefe de StarterDaily.
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